Cuando empiezas a vender fuera de Aguascalientes parece bastante sencillo: vendes algo, compras una guía, mandas el paquete y lo que queda es tu ganancia.
Hasta que haces las cuentas completas.
Al principio yo pensaría que si vendí algo en $800, me costó $400 y la guía salió en $150, entonces gané $250.
Pero luego empiezas a sumar las cosas pequeñas.
La caja o la bolsa, cinta, protección para que no llegue golpeado, la comisión de donde hiciste la venta y hasta la gasolina o el tiempo de ir a dejar el paquete.
Y si el cliente pide un cambio o una devolución, de repente aparece otra guía que tampoco habías contemplado. Ahí fue donde me hizo más sentido dejar de pensar solamente en “cuánto cuesta la guía” y empezar a pensar en cuánto cuesta realmente sacar un pedido de Aguascalientes y hacerlo llegar al cliente.
Con las guías pasa algo parecido. La primera opción que encuentras no necesariamente es la que más te conviene. Puedes ir cotizando directamente con distintas paqueterías o revisar plataformas como Autopaquete, envió, paquetemas, para comparar diferentes opciones para el mismo envío.
Y tampoco siempre gana la más barata, si una guía cuesta $20 menos pero para usarla tienes que manejar media hora hasta una sucursal, entre gasolina y tiempo probablemente ya te salió más cara.
Desde ahí creo que lo útil para cualquier negocio pequeño sería llevar aunque sea una cuenta sencilla de cada pedido: cuánto te costó empacarlo, cuánto pagaste de envío y cuánto terminaste gastando para que realmente llegara al cliente.
Después de varios pedidos ya puedes ver tu costo logístico promedio y saber cuánto margen necesitas de verdad antes de empezar a ofrecer cosas como “envío gratis”.
Porque una cosa es que una venta deje utilidad en papel y otra que la siga dejando después de mandar la caja.