Hola a todxs! Nunca pensé que escribiría aquí, pero bueno, aquí estamos.
Primero que nada, soy de España, tengo 25 años y acabo de aprobar unas oposiciones, para empezar con algo bonito. Por desgracia, mi madre tiene cáncer.
Mi madre ha tenido cáncer, desgraciadamente, en cuatro ocasiones a lo largo de mi vida, una cuando yo tenía 6 años, otra cuando tenía 17, otra con 22 y otra ahora. Todos han sido de mama, pero este último, a pesar de haberse quitado los dos pechos, ha sido el peor. Cáncer metastásico de grado IV que afecta a pulmones, cerebro, huesos e hígado. Por suerte, ahora está mucho mejor, los focos tumorales están en 14 y de momento está fuera de peligro mortal.
El día que nos enteramos de este último cáncer fue horrible. Mi madre tenía 4 litros de líquido en el pulmón izquierdo y según los propios médicos estuvo muy cerca de morir aquel día. Pero no lo hizo. Sin embargo, yo sé que desde ese día mi madre no es la misma. De aquello hace ya un año y 4 meses, aproximadamente. Durante este tiempo, mi padre y yo nos hemos hecho cargo de la casa, con mi padre centrándose más en mi madre, llevándola a médicos, pidiendo días libres, haciendo malabares para poder estar con ella... Decir que la anterior vez que tuvo cáncer, mi padre incluso cogió una excedencia y se quedaba en el hospital días enteros hasta que le podía hacer el relevo, porque yo estaba con las prácticas de la universidad y mi tiempo era muy limitado.
Siempre he chocado mucho con mi madre, mi padre dice que es porque somos iguales, pero sea cual sea el motivo, es cierto que es la única persona con la que discuto al menos una vez a la semana. Este último año he chocado con ella muchas veces porque nunca piensa en lo que dice, ella dice que es una escopeta sin seguro, y muchas veces hace daño con sus palabras, pero nada grave. Una vez les dije a mis padres, pocos meses después de que comenzara con este cáncer, que yo lo estaba llevando bien porque estaba acostumbrado a vivir en estas circunstancias. Mi madre se echó a llorar y mi padre me dijo que no era culpa de mi madre que yo estuviera mal, me echó una bronca enorme, y yo no entendía por qué. Después hablé con él y me dijo que yo tenía que entender que mi madre tenía una enfermedad terminal, y que él quería que ella viviera el tiempo que le quedara, fuese cual fuese, de la mejor manera posible.
Los meses pasaron, y mi madre iba cada vez a peor. No físicamente, todo apuntaba y sigue apuntando a que el cáncer está muy controlado, si bien no es curable, por lo visto, yo no entiendo. La cosa es que mi madre al principio bajaba a veces a la planta de abajo (vivimos en un chalet) a comer, cenar, salir al patio, regar las plantas... Pero poco a poco se quedó más y más en su habitación. Yo le decía que tenía que levantarse o quedar con sus amigas, pero ella siempre me decía que no le apetecía y que no quería que nadie la viese así, y mi padre simplemente se dedicaba a hacerle caso. Ella seguía diciendo comentarios hirientes, como que yo no hacía nada en casa o que tenía que organizarme porque no podía ser que me fuese con mi novia por ahí y volviese a que tantas los fines de semana, o que me despertaba demasiado tarde, que ella tenía la culpa de que no hiciera nada porque me lo ha permitido... En fin.
En noviembre del año pasado empecé a trabajar en la empresa de mi padre como administrativo, de 22 a 6, para hacer unos ahorrillos mientras estudiaba mi oposición. Por tanto me despertaba más tarde que antes, llegaba más tarde a casa y en general mi horario era completamente distinto. Hay que decir que aquí mi madre se relajó conmigo, porque entendía que mi horario estaba completamente girado. Pero por desgracia fue al poco de empezar a trabajar que empezaron los problemas serios.
Mi padre estaba más arisco, yo le notaba diferente, como si en lugar de mi padre a veces simplemente se comportase como mi jefe, a pesar de que, directamente, no era mi superior en la empresa ni nada. Y con las semanas y los meses mi relación con él era claramente peor, aunque yo siempre me he llevado absolutamente genial con mi padre.
Todo esto se sumó al empeoramiento psicológico de mi madre, cada vez más palpable, cada vez estaba más delgada y seguía sin salir de casa... Y entonces pasó el día que realmente comenzó con la peor etapa de mi vida.
Yo me dedicaba sobre todo a seguir un registro de las entradas y las salidas del personal en la empresa. Un día mi padre me llamó para decirme que tenía que irse del trabajo antes y que no íbamos a coincidir (normalmente cuando llegaba yo, él se iba, para que mi madre no se quedase sola en ningún momento, ya que lo lleva fatal). Yo intenté llegar rápido al trabajo para verle, pero efectivamente no estaba cuando llegué. Le pregunté a un compañero que si se acababa de ir y me dijo que no, que se había marchado hacia mucho tiempo. No pude aguantarme y le miré el registro de fichaje, llevaba 2 horas y media fuera del trabajo, a pesar de que debía llevar, como mucho, media hora. A mí me dio un pequeño ataque de ansiedad y le empecé a llamar, pero él no me cogía. Al final, teniéndome lo peor, llamé a mi madre para preguntar si mi padre había llegado a casa, ella me dijo que no y le expliqué la situación. Los dos llegamos a la conclusión de que, quizás, estaba siendo infiel a mi madre. Realmente no sé por qué pensamos eso primeramente, pero así fue. Al final, un par de horas después mi padre llegó a casa y tuvo una conversación con mi madre, luego me llamó al trabajo y me dijo que no pasaba nada, pero que se sentía fatal porque pensásemos de él que había estado con otra mujer. Es verdad que él nunca ha dado razones para dudar, pero nunca nos había mentido antes tampoco, y digamos que su vida social es de todo menos extensa. Dijo que estaba con un amigo tomando algo y que necesitaba relajarse, pero mi madre no le creyó del todo.
Esas ideas crecieron en la cabeza de mi madre y se añadió a la mochila que ya llevaba. Por lo visto mi madre le decía cada dos por tres que estaba con otra, y mi padre lo negaba cada vez. Yo casi no convivía con ellos por el trabajo. Mi padre empezó a tener aún menos paciencia con mi madre, o quizás mi madre apretaba de más, seguramente fuese esto segundo. El caso es que a veces llegaba a casa o me despertaba por la tarde y había cosas tiradas por el suelo, simplemente porque mi padre había subido la comida a mi madre, se le había caído y se había enfadado. Mi padre nunca se enfadaba, nunca. Una vez vino mi novia a casa y él llegó muy enfadado, por algo que había pasado por la mañana con mi madre. Nos saludó muy seco y se cogió una cerveza de la nevera. Cuando la apoyó en la mesa se giró para coger una cosa y la cerveza se cayó al suelo. En lugar de recogerlo, le pegó dos patadas a la lata, que acabó mojando incluso las zapatillas de mi novia, y luego se sentó en la silla con todo el suelo y su pierna chorreando. Yo tenía que marcharme al trabajo, pero me quedé y limpié todo el charco. Él no me dijo ni una palabra mientras yo limpiaba.
Mi madre, por su parte, se dedicaba a llorar constantemente todos los días. Seguía sin salir ni levantarse casi nada de la cama. Y mi padre empezó a decirle comentarios como que no iba a irse de viaje con ella a ningún lado para hacer de enfermero, negaba llevarla a la peluquería e incluso se mostraba irascible cada vez que tenía que llevarla al médico o al psiquiatra (con el cual empezó hará cosa de dos meses por fin). El decía que estaba cansado de la situación, no de ella, pero a mi madre le dolía igual. Al final, cuando decidí que ya no iba a seguir en mi trabajo, le empecé a decir a mi madre que no se preocupara, que seguro que mi padre estaba quemado y necesitaba descansar, que cuando dejase el trabajo y me pusiera a estudiar (creía que las oposiciones no las había aprobado ni de coña), literalmente tres días antes de mi último día mi padre, después de que mi madre siguiera insistiendo en que había otra mujer, acabó diciendo a mi madre que había otra persona que le atraía, pero que quería a mi madre y quería cuidarla.
Al día siguiente le dijo literalmente que no la quería como mujer, que él la iba a cuidar, y cuando ella estuviera mejor, veían qué hacían. Mi madre, obviamente, pidió el divorcio justo después. Mi padre siguió subiéndole la comida la primera semana, a pesar de que dormía en la cama que pusimos en el salón para cuando vinieran mis abuelos que no tuvieran que subir escaleras. Mi madre nunca se comía nada de lo que él hacía, y en general, no aceptaba nada que viniese de él. Tiró cuadros, rompió fotos... Cualquier cosa que tuviera que ver con mi padre no era bienvenida. Evidentemente, me tocó a mí coger todo lo que hacía mi padre y añadirlo a las tareas que yo hacía ya.
Mi madre es muy, MUY dependiente. Al punto de que no es capaz de decidir qué es lo que va a comer o cenar. Pero al mismo tiempo es incapaz de aceptar sugerencias. Esto se convirtió muy rápido en una situación muy cansada para mí. Estoy sufriendo bastante e intento hacer lo que puedo por ella, pero la realidad es que mis padres se están divorciando, cada uno está mirando pisos, y mi madre me dice cosas muy hirientes. Ayer estuvo llorando sin parar desde las 15 hasta 23. Y mientras lloraba, conmigo delante, decía que mi padre era un hijo de puta, que quería que reventarse y ver las tripas volando, y un montón de comentarios por el estilo. Yo, de la ansiedad, me empecé a rascar el lóbulo de la oreja derecha, hasta que me hice sangre. Tengo una costra medio fea. Nunca jamás había hecho algo así, aunque por suerte fue la oreja, sigo preocupado por ello.
Hoy ha sido el último encontronazo que hemos tenido, porque han venido a tasar mi casa, y yo le he dicho al de la inmobiliaria que creo que mi padre no quería vender por el precio que nos había dicho. Mi madre entonces me ha dicho que llamase a mi padre, porque ella no lo iba a hacer, a pesar de que le he dicho que lo hiciera. Le he dicho a mi padre el asunto y me ha dicho que iba a pedir a otra inmobiliaria que se pasase por aquí para escuchar una segunda opinión, cuando le he comentado eso a mi madre, me ha dicho que aquí no iba a venir nadie, que se hiciese cargo él de sus visitas. Yo le he dicho que me podía hacer cargo yo, pero ha dicho que no, que no y que no. Yo ahí le he acabado diciendo que nada, que entonces pierda el depósito que había hecho (con dinero que me ha pedido prestado a mí, 5.000€), que había usado para la entrada de un piso. Ella me ha respondido llorando que muchas gracias por desearle que pierda el dinero y ahí he explotado. No he gritado, pero sí he elevado la voz y le he dicho que yo no le deseo nada a nadie. Ella me ha empezado a decir que le gritase a mi padre y que tenía que agarrarle de la pechera y estamparle contra la pared (todo esto mientras me agarraba ella de la pechera y me zarandeaba). También ha añadido que le estoy haciendo mucho daño y que le pregunte a mi padre qué hace por ahí con putas.
Al final he acabado llamando a mi padre y le he dicho todo lo que me había dicho mi madre, le he dicho también que mañana voy a pedir un psicólogo porque voy a acabar horriblemente mal, me ha dicho que ni me preocupe, que él se apaña para todo esto y que esté tranquilo. Mi madre por su parte por primera vez ha decidido bajar sola dos veces las escaleras para coger su medicación y su cena, a pesar de que le había ofrecido ayuda.
Añadir que mi padre, cuando empezó todo esto, me dijo que no dejara que mi madre me hiciese lo mismo que le había hecho a él, que yo viviese mi vida y fuese feliz. Que mi madre era perfectamente capaz de bajar y subir su propia cena, y que no tenía que estar yo en casa para nada de eso.
Quería dejar constancia de todo lo que me está pasando, seguro que me he dejado algo, porque han sido unos meses y un año muy jodidos para mí y para todos... Pero bueno, lo dicho, esa es mi situación actualmente.